
Frecuento con cotidiana asiduidad la casa de un amigo, su compañera existencial es una voraz lectora y tiene una escueta pero suculenta estantería con libros. En esta casa, donde paso horas y horas, también defeco. Para tal necesidad fisiológica suelo coger un libro que amenice el trámite. Me acabé, literalmente, por capítulos "El derecho y el revés" de Albert Camus (qué gran descubrimiento esas páginas introductorias en las que Camus hace revisión de sus primeros escritos y de sus labores creativas). Y ahora estoy con "París era una fiesta", cada vez que evacuo mis depósitos ventrales. En el capítulo de hoy me he encontrado con párrafos muy elocuentes, permitidme que los comparta con vosotros.
"Mientras estaba trabajando en algo mío, me resultaba necesario leer al acabar de escribir. Si uno sigue pensando en lo que escribe, pierde el hilo y al día siguiente no hay modo de continuar [...] era una necesidad leer para no pensar en el trabajo ni preocuparse hasta el momento de reemprenderlo. Por entonces ya me había adiestrado a no secar nunca el pozo de lo que escribo, y a pararme siempre cuando todavía queda algo en lo hondo del pozo, y a dejar que por la noche lo volvieran a llenar las fuentes de que se nutre." (E. Hemingway)
Estas líneas ya las había leído, en segundo de Periodismo, y ahora, al volver a leerlas, me he dado cuenta de lo hondo que calaron en mi desde entonces, a nivel subconsciente, casi.
Durante este 2010, esas lecturas a las que se refiere el tito Hemingway, las he reconvertido en ´los 83 capítulos de Los Soprano y los 60 de The Wire. Y pensando en estos asuntos he seguido leyendo "A moveable feast" y varios párrafos después del anteriormente reproducido, me he encontrado con esto:
"- Le recomendaré una cosa que le absorberá y que es una maravilla en su género (pongamos por caso The Wire o Los Soprano)
Eran dos libros (series) para después del trabajo, con personajes verosímiles y con una acción y unas emociones que nunca suenan huecas. Eran perfectos para leer (ver) cuando uno había pasado el día trabajando. Y me leí todo lo que existía de la colección (las dos series completas). Pero un buen día se me acabaron, y además ninguno estaba a la altura de aquellos dos primeros (ambas series), y no encontré nada tan bueno para llenar los vacíos del día o de la noche hasta que publicaron, los mismo autores, nuevas entregas (pongamos por caso, Treme o Generation Kill)"
Ojalá que no se agote la inspiración bebida de los que ya pasaron previamente por lo mismo que tú.
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