6.20.2010

Peces inflamables

Lo descubrimos cuando nos sumergimos en nuestros propios fluidos. Descubrimos que éramos peces sintonizados en una ecualización sexual armónica. Supimos que el agua era nuestro medio natural y que habíamos nacido terrestres por error. Conocimos, mutuamente, lo que significa conectar sin ensayos previos. Nos besamos en una playa y 360 días después nos volvimos a besar frente al mismo mar, con la ventana abierta dándole los buenos días a un amanecer que nos saludaba con una suave brisa y enfriaba nuestro sudor común. Nos conocemos mucho más de lo que suele ser habitual en proporción a los instantes compartidos como dúo. Nos entendemos con sutilezas imperceptibles que son las que nos diferencian cuando estamos en modo tándem. No estamos hechos el uno para el otro. Simplemente, somos complementarios. Seguiremos siendo amantes, quizá hasta el infinito. Seguiremos encendiéndonos con una fracción de mirada. Seguiremos humedeciendo nuestra ropa interior en apenas segundos. Alcanzaremos nuevos éxtasis. Canalizaremos nuestras vidas. Seguiremos inflamables. Seguiremos siendo peces inflamables. Y volveremos al agua, nuestro medio natural, el día, cuando llegue... en el que podamos decir que hemos hecho el amor después de haber follado hasta no tener aliento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario