5.20.2010

100 páginas

Hace unas horas crucé el umbral...

Hace unas horas pasé de la página 99 a la 100 en el proyecto en el que me encuentro inmerso.

Desde hace unas horas empiezo a considerar "Morbídeo" como un obra andamiada.

Y es una sensación extraña.

Te detienes, miras absorto la pantalla, fijas la vista y los caracteres empiezan a flotar cual sopa de letras, pero sopa de letras de verdad. Comienzas a ser consciente de las horas que, en el cómputo global, llevas invertidas. No sólo en la escritura propiamente dicha del guión, sino en todas las pequeñas fases previas, que no por ello son menos importantes, incluso más. La génesis. La plasmación iniciática en papel, a mano, de la idea argumental. El esbozo al carboncillo del protagonista y sus satélites. La construcción de todos los personajes, poniéndoles cara imaginariamente, mezclando rostros conocidos con los de intérpretes reconocibles. El trenzado a grandes rasgos de la historia. El macramé de la escaleta; la extensión y ampliación, progresiva, de la misma. Los primeros diálogos sueltos escritos en trenes, metros, parques, momentos de in pass... fases de ensimismamiento que concluyen con la transcripción precipitada de conversaciones efímeras, que resuenan en la cavidad craneal como un eco que se extingue, y que hay que cazar al vuelo, cuando aún contiene su esencia.

El paso a guión.

Y también, todas las conversaciones con gente apreciada, en las que "Morbídeo" se ha sacado a colación, bien por mí, bien por solicitud externa. Todas la narraciones de la película, todas esas veces que la he contado, modificándola según el receptor, según el nivel cinematográfico del oyente, según la interacción del interlocutor, y así, encadenando loas acontecimientos, mentalmente, justo antes de engarzarlos, en esa fracción previa a la verbalización, he ido haciendo crecer esta historia. He ido desarrollando las andanzas de Yago.

Coming soon

Primera versión.

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